¿En qué lugar de tu agenda estás tú?
Con la vuelta a la rutina recuperamos horarios, obligaciones y compromisos. Pero cuando la agenda vuelve a llenarse, ¿qué lugar dejamos para nuestro desarrollo personal y nuestra salud emocional?
Volver a la rutina sin sentir que has parado
La vuelta a la rutina no siempre llega después de unas vacaciones reparadoras. Trabajo, colegio, uniformes, cuidados y tareas de última hora pueden hacer que septiembre empiece antes de haber descansado.
La necesidad de aprovechar el tiempo
Sentir que cada momento libre tiene que aprovecharse puede convertir incluso el ocio en una exigencia. ¿Qué ocurre cuando creemos que no hacer nada es perder el tiempo?
Cuando te acostumbras a poder con todo
Ser quien resuelve, organiza y sostiene a los demás puede convertirse en un papel del que cuesta salir. Poder con todo no significa que tengas que hacerlo sola.
Sentirse solo no siempre significa estar solo
Sentirse solo no siempre significa no tener a nadie alrededor. La soledad emocional puede aparecer incluso cuando estamos rodeados de personas, especialmente si convivimos con una enfermedad o acompañamos a alguien que la vive.
Las vacaciones también pueden remover emociones
Las vacaciones no siempre significan descanso. Cuando convives con una enfermedad o acompañas a alguien que la vive, el cambio de ritmo puede despertar emociones que durante el resto del año pasan desapercibidas.
No necesitas aprovechar el verano para convertirte en una nueva persona
Vivimos rodeados de mensajes que nos animan a aprovechar cada minuto del verano. Pero quizá no necesites hacer más, aprender más o cambiar más. Quizá solo necesites tratarte con un poco más de amabilidad.
Cuando tú eres quien cuida, ¿quién cuida de ti?
Cuidar de otra persona puede hacer que te olvides de ti. Descubre por qué quien cuida también necesita ser cuidado y cómo proteger su bienestar emocional.