No necesitas aprovechar el verano para convertirte en una nueva persona
Cada verano aparecen los mismos mensajes (como el primer lunes del año):
"Es el momento perfecto para reinventarte."
"Aprovecha las vacaciones para leer más."
"Haz deporte todos los días."
"Aprende un idioma."
"Organiza tu vida."
"Empieza nuevos hábitos."
Y, sin darnos cuenta, convertimos una época que debería ofrecer descanso en una nueva lista de obligaciones.
¿Y si este verano solo necesitas descansar?
No todo el mundo llega al verano con la misma mochila. Hay personas que llegan agotadas después de meses cuidando de un familiar. Otras han vivido una ruptura. Algunas atraviesan un proceso de duelo, o simplemente llevan demasiado tiempo funcionando en piloto automático.
Para ellas, descansar ya es un reto suficiente. No necesitan demostrar nada.
El descanso también es productivo
Vivimos en una cultura que premia estar siempre ocupados. Por eso, cuando dejamos de hacer, muchas personas sienten culpa. Como si descansar fuera perder el tiempo.
Sin embargo, el descanso también cumple una función: permite que el cuerpo recupere energía, que la mente se calme, que las emociones encuentren espacio… Y que podamos volver a nuestra rutina con más equilibrio.
No todo lo valioso tiene que producir resultados visibles.
No tienes que volver siendo otra persona
Quizá septiembre llegará y seguirás teniendo algunas dudas. Puede que tus problemas no hayan desaparecido. Puede que aún estés en medio de un proceso difícil. Y eso no significa que hayas desaprovechado el verano. En algunas ocasiones, el mayor cambio consiste simplemente en haberte permitido parar.
Dormir un poco más. Reír. Compartir tiempo con quienes quieres. O sobrevivir a unas semanas que tampoco estaban siendo fáciles.
No necesitas convertirte en una nueva persona antes de que termine agosto. No tienes que volver con una versión perfecta de ti. Quizá este verano solo necesites algo mucho más sencillo.
Tratarte con la misma amabilidad con la que tratas a quienes quieres. Porque descansar también es avanzar. Y porque no puedes sostener a todo el mundo sin sostenerte a ti primero.