Sentirse solo no siempre significa estar solo

Hay una idea muy extendida sobre la soledad: pensamos que sentirse solo significa no tener a nadie alrededor.
Sin embargo, muchas personas descubren que la soledad más difícil no aparece cuando faltan personas, sino cuando falta la sensación de ser comprendido.
Puedes estar rodeada/o de familia, amigas/os o compañeras/os de trabajo y, aun así, sentir que nadie sabe realmente cómo estás.
Y esa también es una forma de soledad.

La soledad emocional existe

No todas las soledades son iguales.
Existe una soledad física, cuando realmente no hay nadie cerca. Pero también existe la soledad emocional: esa sensación de no poder compartir lo que sientes o de creer que nadie va a entenderte. Muchas personas la viven en silencio durante años.
No porque estén aisladas. Sino porque han aprendido a responder siempre lo mismo: "Estoy bien." Aunque por dentro no lo estén.

Cuando convives con una enfermedad

La enfermedad puede cambiar muchas cosas: el cuerpo, las rutinas, los planes, las prioridades… Pero también cambia, en ocasiones, la forma en la que una persona se relaciona con los demás.
Hay quien deja de hablar de cómo se siente para no preocupar. Quien evita contar que tiene miedo. Quien sonríe para que su familia no sufra más. O quien piensa que los demás ya tienen suficientes preocupaciones como para añadir las suyas.
Poco a poco, sin darse cuenta, empieza a guardar sus emociones. Y ahí la soledad encuentra un lugar donde crecer. No porque falte cariño, sino porque falta la posibilidad de mostrarse tal y como uno está.

Cuando eres quien acompaña

La soledad también puede aparecer al otro lado. Quienes cuidan suelen convertirse en quienes organizan, recuerdan, resuelven y sostienen.
Muchas veces sienten que deben mantenerse fuertes. Que no pueden permitirse venirse abajo. Que su papel consiste en cuidar de los demás antes que de sí mismos. Y cuando todas las conversaciones giran alrededor de la enfermedad, es fácil que sus propias emociones queden en un segundo plano.
También ellos pueden sentirse profundamente solos.

Estar acompañado no siempre significa sentirse acompañado

Hay personas que tienen una gran red de apoyo y, aun así, sienten un enorme vacío. Y otras que cuentan con muy pocas personas, pero encuentran en ellas un lugar seguro donde pueden expresarse sin miedo. La diferencia no suele estar en la cantidad, sino está en la calidad del vínculo.
En sentir que no necesitas explicar demasiado. Que puedes llorar sin sentirte juzgado. Que puedes decir "hoy no puedo más" sin miedo a decepcionar a nadie.
Porque sentirse comprendido alivia mucho más que sentirse rodeado.

¿Qué puede ayudar?

No siempre podemos cambiar las circunstancias pero sí podemos intentar dejar de cargar con todo en silencio. Hablar con alguien de confianza, pedir ayuda, aceptar que no siempre hace falta ser fuerte…
Y, cuando lo necesites, encontrar un espacio donde puedas expresar lo que estás viviendo sin sentir que molestas.

Cuidar la salud emocional también consiste en dejar de afrontar algunas cosas completamente solo.

Si alguna vez te has sentido sola/o incluso estando acompañado, quiero que sepas algo. No significa que seas desagradecido. No significa que quieras menos a las personas que tienes cerca. Y tampoco significa que estés haciendo algo mal. A veces puede ser simplemente que necesitas un espacio donde puedas sentirte escuchado de verdad.

Porque la peor soledad no siempre es la ausencia de personas, algunas veces es sentir que no puedes mostrar cómo estás realmente.

Y nadie debería tener que sostener eso en silencio. A veces, el primer paso para dejar de sentirnos solos no es encontrar a más personas, sino encontrar un espacio donde podamos ser nosotros mismos

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