Cómo acompañar a alguien sin romperte por dentro

Hay momentos en la vida en los que no somos quienes atraviesan directamente la dificultad, pero sí quienes permanecen al lado.

Acompañamos a una madre/padre con una enfermedad crónica, a una pareja inmersa en un proceso de fertilidad, a un hijo con discapacidad, a una amiga que está viviendo un duelo, a un familiar que recibe un diagnóstico inesperado o a alguien que simplemente está pasando por uno de los momentos más difíciles de su vida.

Y aunque toda la atención suele dirigirse a quien está sufriendo, pocas veces nos detenemos a mirar a quien sostiene. Y acompañar también cansa; y mucho.

Cuando acompañar se convierte en una carga silenciosa

Quien acompaña suele convertirse en el apoyo, la organización, la calma, la escucha y la fuerza de la situación. Está pendiente de citas médicas, llamadas, trámites, necesidades, emociones y preocupaciones ajenas.

Con frecuencia escucha frases como: "Qué suerte tiene de tenerte”, "menos mal que estás ahí", "eres muy fuerte"…

Y aunque esas palabras suelen decirse con cariño, a veces generan una presión añadida: la sensación de que no puede permitirse flaquear.

Poco a poco, muchas personas empiezan a vivir para la situación que están acompañando. Dejan de salir, de descansar, de pedir ayuda o incluso de hablar de cómo se sienten. Todo gira alrededor del otro. Hasta que un día descubren que ellas también están agotadas, porque sus responsabilidades, tampoco puede dejarlas…

No necesitas sufrir para demostrar amor

Existe una idea muy extendida de que cuidar significa olvidarse de uno mismo. Como si el amor, la responsabilidad o el compromiso se midieran por la cantidad de sufrimiento que somos capaces de soportar.

Pero acompañar no debería implicar desaparecer. Puedes estar presente sin cargar con todo. Puedes cuidar sin convertirte en la única persona responsable. Puedes querer profundamente a alguien sin sacrificar tu bienestar. De hecho, cuanto mejor estés tú, mejor podrás acompañar.

Algunas señales de que te estás rompiendo por dentro

A veces el desgaste aparece de forma gradual. Quizá notes que:

  • Te sientes permanentemente cansado/a.

  • Te cuesta desconectar incluso cuando tienes tiempo libre.

  • Has dejado de hacer actividades que antes disfrutabas.

  • Te irritas con facilidad.

  • Sientes culpa cuando dedicas tiempo a ti.

  • Te cuesta hablar de cómo te encuentras.

  • Tienes la sensación de que todo depende de ti.

Estas señales no significan que estés haciendo algo mal, significan que llevas demasiado tiempo sosteniendo mucho peso.

Cuidarte también forma parte del acompañamiento

Cuidarte no es abandonar a la otra persona. Es reconocer que tú también formas parte de esta historia.

Necesitas descanso. Necesitas espacios propios. Necesitas personas que también te escuchen. Necesitas momentos en los que no todo gire alrededor de la enfermedad, la discapacidad, el tratamiento, el duelo o el problema.

Y necesitas recordar algo importante: no tienes que poder con todo.

Pedir ayuda también es una forma de cuidar

Muchas personas esperan hasta sentirse completamente desbordadas para buscar apoyo psicológico. Sin embargo, no hace falta llegar al límite.

A veces el acompañamiento psicológico ofrece precisamente eso: un lugar donde poder dejar por un momento el papel de quien sostiene y permitirte ser tú quien es escuchado.

Porque acompañar a alguien en un momento difícil es un acto profundamente humano. Pero nadie debería tener que hacerlo completamente solo. Y menos aún, dejarse a sí mismo/a.

Un espacio también para quienes sostienen

Si estás acompañando a una persona que atraviesa una enfermedad, una discapacidad, un proceso de fertilidad, un duelo o cualquier situación vital compleja, recuerda que tus emociones también importan.

Cuidarte no te hace menos comprometido. Te ayuda a seguir caminando sin romperte por dentro.

Si estás acompañando a una persona que atraviesa una enfermedad, una discapacidad, un proceso de fertilidad, un duelo o cualquier otra situación difícil, recuerda que tú también mereces un espacio donde poder expresar lo que sientes.

A veces, sostener a los demás resulta más fácil que reconocer el propio cansancio.

Si necesitas apoyo, estaré aquí encantada de acompañarte.

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