La autocrítica cuando estás sosteniendo a otra persona

Acompañar a alguien en un momento difícil no es fácil. Implica estar, escuchar, sostener… incluso cuando tú también estás cansada o no sabes muy bien qué hacer.

Y, sin darte cuenta, puede aparecer algo silencioso pero muy presente: la autocrítica. Esa voz que te dice “podrías hacerlo mejor”, “no es suficiente”, “deberías saber más”, “tienes que estar aún más pendiente”, “tienes que ser más paciente”... ¿Te suena?


¿Qué es la autocrítica?

La autocrítica es esa forma de hablarte a ti misma desde la exigencia. 

No siempre aparece como algo duro o evidente. A veces es más sutil, en la línea de “debería haber dicho otra cosa”, “no lo estoy haciendo bien”, “seguro que necesita más de mí”, “tendría que estar más disponible”., “podría haberlo hecho diferente”..

Y, poco a poco, te coloca en un lugar de tensión constante.

Cuando acompañas… también te deberías de acompañar, porque cuando estás sosteniendo a otra persona, es fácil olvidarte de ti, y lo que pasa dentro de ti también importa. Para estar para los demás, tienes que estar primero para ti.

Por eso, a veces ayuda parar un momento y preguntarte:

¿Cómo creo que lo estoy haciendo?

¿Desde dónde me estoy exigiendo?

¿Cómo creo que hago sentir a la otra persona?

¿Qué señales reales tengo de eso?

¿Cómo me estoy sintiendo yo en esta situación?


No para juzgarte más, sino para entenderte mejor. 

No se trata de hacerlo perfecto. Acompañar no es hacerlo todo bien, eso es subjetivo. No es tener siempre la palabra adecuada ni saber exactamente qué hacer.

Acompañar es estar, escuchar, no huir, sostener incluso la incomodidad. Y eso, aunque a veces parezca poco, es mucho.


Cuidarte también forma parte del acompañamiento. Si te exiges constantemente, te desgastas. Y cuando te desgastas, cualquier cosa se vuelve más difícil.

Por eso, en medio de todo, quizá puedas recordarte algo:

No tienes que hacerlo perfecto.

No tienes que poder con todo.

No tienes que olvidarte de ti para estar para alguien.


A veces, la forma en la que te hablas a ti misma marca la diferencia entre sostener… y romperte mientras sostienes.

Quizá hoy puedas empezar por algo sencillo: hablarte con un poco más de amabilidad.


Si estás acompañando a alguien y sientes que te estás desgastando, no tienes que hacerlo sola. También puedes tener un espacio para ti.

Anterior
Anterior

Bienestar emocional en situaciones difíciles

Siguiente
Siguiente

El alivio de no sostener sola