Cuando las vacaciones no son un descanso: el verano también puede agotar
Cuando pensamos en el verano solemos imaginar descanso, tiempo libre y desconexión.
Sin embargo, para muchas personas esta época del año no supone una pausa, sino un nuevo desafío.
Mientras algunos disfrutan de las vacaciones, otros continúan trabajando, cuidando de un familiar, atravesando una enfermedad, afrontando un proceso de fertilidad, adaptándose a una maternidad reciente o intentando sostener situaciones emocionalmente exigentes que no entienden de estaciones.
Porque la vida no siempre hace una pausa en verano.
No todas las cargas desaparecen en julio
Las vacaciones escolares, el buen tiempo o los días más largos no cambian aquello que ya forma parte de nuestra realidad.
Un duelo continúa presente. Una enfermedad sigue necesitando cuidados. Las responsabilidades familiares permanecen. La incertidumbre de algunos procesos vitales tampoco desaparece porque llegue el verano.
Y cuando parece que todo el mundo está disfrutando, es fácil preguntarse por qué nosotros seguimos sintiéndonos cansados o desbordados.
La comparación también pesa
Durante estos meses las redes sociales suelen llenarse de viajes, playas, reuniones familiares y momentos felices. Pero esa no siempre es la realidad.
Hay personas que pasan gran parte del verano organizando horarios para poder conciliar. Otras acompañan a un ser querido durante una enfermedad. Algunas viven este periodo con una sensación de soledad que parece intensificarse cuando el resto del mundo habla de descanso.
Compararnos con esa imagen idealizada del verano solo aumenta la sensación de estar haciendo algo mal, y la mayoría de las veces no es así.
No pasa nada si este verano no se parece al de los demás
Cada persona atraviesa un momento diferente.
Hay veranos para descubrir lugares nuevos. Y hay veranos para simplemente intentar llegar al final del día.
Ninguno de ellos es mejor que el otro.
Aceptar que este verano puede ser distinto al que imaginábamos no significa resignarse. Significa dejar de exigirnos vivir una realidad que, en este momento, no es la nuestra.
Cuidarse también forma parte del verano
Quizá no puedas eliminar todas tus responsabilidades, pero sí puedes preguntarte si hay algo que puedas hacer para cuidar un poco más de ti.
Tal vez sea descansar sin sentir culpa, pedir ayuda, bajar el nivel de exigencia, reservar unos minutos al día para hacer algo que te haga bien, o simplemente reconocer que sostener determinadas situaciones durante tanto tiempo también cansa.
Y que eso es completamente humano.
El verano no siempre significa descanso. Para muchas personas también representa una etapa de organización, adaptación y desgaste emocional.
Si este año sientes que no estás disfrutando como esperabas, recuerda que no existe una única manera de vivir el verano. Cada proceso tiene su propio ritmo. Y cuidar de uno mismo también forma parte del camino.
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